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Una fecha histórica: 13 de junio de 1992

Venerable Fray Luis Amigó

 

Fray Luis Amigó y Ferrer fue declarado Venerable el 13 de junio de 1992 por el Papa San Juan Pablo II.

En esa fecha histórica para toda la comunidad amigoniana, la Iglesia aprobó el decreto que reconocía que el Padre Luis vivió las virtudes cristianas en un “grado heroico”. Fue precisamente en ese documento donde la Santa Sede lo definió formalmente con una frase que hoy en día es un orgullo para su legado:

“Un gigante de la vida espiritual, modelo y prototipo de religiosos, sacerdotes, obispos y fundadores”.

Un hito en nuestra historia: La Declaración de Venerable de Fray Luis Amigó y Ferrer

El camino hacia los altares de nuestro querido fundador, el Padre Luis Amigó y Ferrer, cuenta con un capítulo dorado que fortaleció nuestra fe y confirmó la grandeza de su legado: su declaración como Venerable por la Iglesia Católica.

Este reconocimiento no solo honra su memoria, sino que valida el carisma amigoniano y la misión que nos heredó: acoger, educar y transformar las vidas de los jóvenes más vulnerables.

¿Qué significa que sea “Venerable”?

En el proceso de canonización de la Iglesia, el título de Venerable es un paso fundamental. Significa que, tras una exhaustiva investigación sobre su vida, escritos y obras, el Papa declara oficialmente que Fray Luis Amigó vivió las virtudes cristianas en un grado heroico.

Es la confirmación de que su vida fue un reflejo fiel del Evangelio y un modelo de santidad, caridad y entrega para todo el mundo.

Los pilares de su heroicidad

El decreto papal reconoció en Fray Luis las virtudes que siempre lo caracterizaron y que hoy siguen vivas en nuestra comunidad:

  • Su amor incondicional: Capaz de ver el rostro de Dios en los jóvenes marginados y en aquellos que la sociedad solía dar por perdidos.
  • Su espíritu reconciliador: Fundador de los Terciarios Capuchinos (Amigonianos) y de las Terciarias Capuchinas, diseñando una pedagogía basada en el amor, la misericordia y la pedagogía del amor.
  • Su entrega como pastor: Primero como humilde fraile capuchino y luego como obispo, siempre cercano al pueblo, sencillo y con un profundo celo apostólico.

“Una vida entregada a los demás nunca se apaga; se convierte en un faro que sigue guiando a las futuras generaciones.”

Un llamado a seguir su huella

Celebrar que el Padre Luis Amigó sea Venerable no es mirar al pasado, sino comprometeros con el presente y el futuro. Nos impulsa a seguir siendo esos “zagales” (pastores) que buscan a la oveja perdida, a trabajar con el mismo ardor que él tuvo y a llevar su pedagogía de la misericordia a cada rincón donde sea necesaria.

Hoy, la figura de nuestro Venerable Fray Luis Amigó sigue tan vigente como siempre, inspirando a religiosos, laicos, educadores y jóvenes en todo el mundo.

¡Venerable Fray Luis Amigó, ruega por nosotros!

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