“Hay huellas que el viento del desierto no puede borrar, porque se graban directamente en el alma de los pueblos”.
“Durante los días 4,5 y 6 de agosto celebramos esas huellas que a lo largo de 115 años del Internado Indígena Nazareth no han sido borradas, porque fueron selladas con amor, entrega, fe y compromiso de nuestros Hermanos Capuchinos y de nuestras hermanas, que movidos por el mandato misionero del Señor, dejaron sembrada la buena semilla del Reino en el campo de la educación de Nazareth; todo un legado que ha sido tejido con hilos de historia, identidad, cultura y fe.
Este aniversario no es solo un número, es la memoria viva de un pueblo que ha sabido mantener su esencia, transmitir sus valores y fortalecer su espíritu a lo largo de generaciones.
Celebrar la historia del Internado Indígena de Nazareth, es reconocer su trayectoria en medio de dificultades, intentos y errores, pero también con sus triunfos, sueños, logros y proyectos que ha obtenido en todo su caminar, es por eso que hoy el IINA se convierte en un faro que ilumina el camino de la educación en la Alta Guajira, es un espacio donde se honra la sabiduría ancestral y se proyecta hacia el futuro con esperanza.
En cada paso de estos años, se ha reafirmado el compromiso de preservar la riqueza ancestral Wayuu, sus tradiciones y su espiritualidad, siendo guardianes de la identidad.
Hemos profundizado durante estos días culturales en la sabiduría ancestral y la astronomía Wayuu, en el contexto de los 800 años del cántico de las creaturas que Alaba a Dios por el hermano sol y la hermana luna, pues Francisco de Asís, hace parte también de la historia de este Internado; el que vivió en completa unidad y armonía con todo lo creado.
Que, así como San Francisco y otros pensadores se inspiraron en la naturaleza y el universo, nosotros nos dejemos envolver estos días por su encanto y sigamos siendo guardianes de la casa común y de la cultura. Que esta conmemoración sea un llamado a seguir construyendo juntos, con respeto, unidad y fe este legado, para que las nuevas generaciones encuentren en esta Institución un hogar de conocimiento, identidad cultural y valores cristianos.
